Muy bien;
teniendo en cuenta lo antes vertido, podemos entender que el plan original de
Dios para con el hombre era sin dudas muy distinto al cual finalmente resultó
siendo. La desobediencia del Edén, trajo como consecuencia la materialidad del
ser humano, y su consiguiente expulsión de aquel paraíso. Más allá de esto,
Dios no olvida a su creación ni se desentiende de ella. Inmediatamente caído el
hombre en desgracia, es factible de ser redimido. No era necesario el
transcurso de miles de años para que aquel ser pudiera acceder al llamado
perdón divino, solo debía ser condescendiente con el plan original del creador,
y manifestar mediante sus actos el arrepentimiento de haber caído en la
desgracia de la materia, y el anhelo de volver a la espiritualidad libre de
ella, para que Dios pusiera en marcha de inmediato su plan redentor. Sin
embargo no sucedió así, y para comprender esto, es necesario indagar en otro
mito, tal como intentaron representarlo los autores primitivos, y no los
compiladores dogmáticos del antiguo testamento. El mito de Caín y Abel.
Caín
y Abel: Si la lucha del hombre esta signada entre el bien y el mal,
y comprendemos que el ser espiritual era perfecto y el material no lo es, se
comprende que la diferencia irreconciliable entre bien y mal no es más que una
metáfora de la confrontación primigenia entre espíritu y materia, siendo
considerado como creación original de Dios el espíritu, y caída en desgracia y
pecado la materialidad. Por ello podemos concluir que tanto Caín como Abel no son más que
representaciones de estas fuerzas en pugna, y de cómo el ser humano se paró
frente a ellas. Así, tenemos que Abel era pastor, mientras que Caín labrador;
Abel construye un altar y ofrenda a su Dios de lo mejor que tiene y tal cómo le
fue dado, mientras que Caín solo lo hace
en respuesta a los celos que siente por su hermano y luego de haber tomado para
sí la tierra (De cultivo); y finalmente Abel no pretende posesiones, mientras
que Caín envidia todo del otro. Muy bien, si indagamos en estos hechos desde la
perspectiva de materialidad o inmaterialidad, notamos que la condición de
pastor de Abel no hace más que representar cierta armonía con el entorno. Él es
un ser que no pretende modificar ni dominar a su hábitat material, sino que
trata de habitarlo en armonía. El arreo de ovejas no supone una modificación
material del medio en el cual habita. Abel no tiene intención ninguna de
permanecer mucho tiempo entre la materia y no siente apego por ella. Sus
ofrendas materiales no son más que una representación de este desapego (Y tanto
las ofrendas en general como así también el diezmo instituido tiempo después,
no son más que eso, un mandato de Dios para ver hasta que punto el hombre está
dispuesto a desprenderse de sus vienes materiales en pos de dones espirituales.
Por supuesto, esto fue rápidamente cooptado y manipulado doctrinalmente por los
sacerdotes en beneficio propio), una forma de decirle a su Dios, renuncio a la
materia pues mi anhelo es volver a tu seno. Abel representa la espiritualidad.
Caín, en cambio es labrador. Él está
consustanciado profundamente con la materialidad. Labrar un terreno implica
modificarlo, hacerse de él en beneficio propio, derribar árboles, desviar
cursos de ríos, etc. Cuando presenta sus ofrendas, estas son exposiciones de su
apropiación del hábitat, y por ello son vistas con desagrado. Además él siente
celos de Abel, lo cual también es un hecho de posesión, representa querer
aquello que el otro posee, y las posesiones son netamente materiales. Caín no
pretende renunciar a lo material, sino hacerse de ello. Caín representa la
materia.
Y de esta primera confrontación mítica entre
el ser espiritual y el ser material, entre el bien y el mal, triunfa la
voluntad de la materia, triunfa el mal; triunfa la permanencia en esta tierra
de nadie material e imperfecta.
Y allí se produce lo cual puede considerarse
la primera manifestación real de castigo divino. El castigo a Adán y Eva esta
sujeto a debate en tanto si fue tal, o fruto de la necesidad de la situación;
pero aquí no cabe lugar a dudas que Dios maldice a Caín por el crimen y lo
condena a una tierra que no le dará frutos y en la cual deberá vivir como
errante. Cabe recordar aquí algo que suele obviarse manipuladoramente, y es que
la maldición de Dios sobre Caín, esta puesta en un símbolo. Abel es el espíritu
y Caín la materia, y por ende todo ser que sacrifica su espiritualidad en pos de
un beneficio material es partícipe de su maldición. Por eso la respuesta de
Dios fue clara y contundente; por un lado dice: Querías vivir en la
materialidad, bueno esto te depara la materialidad. Y por otro, no solo condena
el asesinato, sino que además este crimen representa la muerte de la
espiritualidad a manos de la materialidad. En un mundo material, la materia
tiene supremacía sobre el espíritu, y quien sede al mundo material cae en una
pendiente en la cual, más temprano que tarde, termina matando al espíritu.
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